El Hilo de los Monólogos (encuentra monólogos)
- javiersanz61
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
23 Oct 2010 04:20Miguel Sanchez Ostiz TANGER BAR
La ville est inscrite dans le cercle de la baie
et dans le cercle du casino,
come une corne,
ou l'abondançe s'ecoule par le petit bout.
(Paul Morand)
"¿A qué remover viejas historias? ¿Qué puede ahora importarte a ti eso? Ni a mi.No tiene sentido."El Negro",¡Ja!,bueno,no sé,a ti puedo contártelo,aunque no sé bien por que te interesas ahora por él.
Un poco tarde,¿No crees? Ademas,tú no le conociste realmente, ¿A quién conociste,tú? Y ahora apareces aquí como un fantasma... ...tú,"Mon cher amì,nunca tuviste gran cosa que ver con él.Si me dijeras Altube...
¿Te acuerdas de él?... ...o el mismo Muguiro con quien segun dices te encontraste ayer noche, un patán por cierto, un asqueroso patán, que hizo de él lo que le dio la gana. ¿Pero tú? Tú siempre estuviste al margen.Nuestro silencioso "minet". Aquel tipo no era nadie,nada.Se acercaba a nosotros en busca de unos clientes seguros. Si,amigo mio,de dónde te crees que salían nuestras golosinas. De donde podían conseguirlas. Y por entonces de aquella basura que era lo que más cerca tenía. Muguiro,el Negro,basura. Claro que ni tu ni nadie os preocupasteis nunca por saber nada. El negro,a través nuestro,a través de Muguiro y a través de mí, podía encontrar unos expedientes que le permitían seguir sobreviviendo en un mundo en el que no tenía sitio alguno. Lo mejor para él era no estar en ninguno... ...era confidente de la policía. Yo creo que lo sabía toda la ciudad. Luego se dijo que le habían dejado salir o habían conseguido que saliera de prisión o que no le habían echado encima un marrón con tal de que fuera informador. Tú nunca has estado en prisión y no sabes lo que es eso. De forma que le toleraban sus ocasionales raterías... y no sólo de asuntos políticos,también de las otras andanzas o malandanzas de esta ciudad.
Nunca sospechamos que pudieras marcharte por tan poca cosa."
"El caso es que en esta ciudad estábamos, y estamos, todos fichados, por unos y por otros. Altube por maricón,Muguiro por contrabandista, aunque ya supieran o sospecharan que se dedicaba a traficar con todo lo que podía. Y yo, yo, ¿por que estaría fichado? Es igual. Ha pasado tanto tiempo. Por consumidor de droga, por pervertidor de la juventud, sigo preguntándome qué haces ahí sentado, por bujarrón también... ...y yo que sé por subversión quizás. Y los otros igual. Todos. Controlados, fichados, espiados, delatados de continuo, pasando día a día, linea a linea, anotación tras anotación, a engrosar una ficha. Una ciudad demasiado pequeña ésta. Claro que no toda mi vida estuvo aquí...
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- Airee
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
25 Oct 2010 10:12Muchas gracias, chicos. Me alegra que os haya parecido tan buena idea. Aqui dejo otro...
De "Mi vida sin mi", de Isabel Coixet:
Ana graba un mensaje para su amante mirando a una cámara que está en el centro de la habitación:
Querido Lee, imagino que cuando te llegue esta cinta sabrás que he muerto y en fin, esas cosas… A lo mejor estás enfadado conmigo, o dolido, o triste, o hecho polvo o todo junto… Sólo quiero que sepas que me enamoré de ti, que no me atreví a decírtelo porque pensé que de alguna manera lo sabías y no creía que tuviera tan poco tiempo… bueno, tiempo es la única cosa que no me ha sobrado últimamente… La vida vale más de lo que crees, amor mío, eso lo sé, porque tú llegaste a enamorarte de mí, sólo viendo un, ¿cómo era?, ¿un diez, un cinco? Quizás si me hubieras conocido del todo no te hubiera gustado… O me hubieras querido a pesar de todo, ya no lo sabremos…
Ah, una última cosa, por amor de Dios, Lee, pinta las paredes de tu casa y compra muebles, ¿me oyes? No quiero que la próxima mujer que lleves a casa se lleve una idea equivocada y salga corriendo, no todas están tan mal de la cabeza como yo. Me encantó bailar contigo.
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- jorgesantiago
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
27 Oct 2010 10:57EXPRESO DE MEDIANOCHE
Billy:
¿Cuál es el crimen? ¿Y cuál es el castigo? La respuesta parece variar de un lugar a otro, de un momento en el tiempo a otro. Lo que es legal hoy, mañana es ilegal porque una sociedad lo decreta así; y lo que es ilegal hoy, mañana es legal porque todo el mundo lo hace y no van a meter a todos en la cárcel. Yo no estoy diciendo que esto esté bien o mal. Es así tal cual es... Pero llevo 3 años y medio en vuestra prisión y creo que he pagado por mi error y si hoy su decisión es sentenciarme a más años, yo... yo.... Sabéis, mis abogados me decían “Tranquilo Billy, no te desesperes, no te enfades, si eres bueno lo más seguro que pueda conseguir el perdón, una amnistía, una prorroga, esto lo otro y lo de más allá”
Bueno, pues esto lleva así 3 años y medio... Y yo he estado tranquilo, he sido bueno y ahora me estoy cansando de ser tan bueno porque ustedes me hicieron creer que me quedaban 53 días...
Colgasteis esos 53 días delante de mis narices y me los quitasteis!
Ojalá... Estuvierais aquí, en mi lugar, de pie y sentir... lo que se siente... porque sabríais algo que desconocéis... el significado de la palabra compasión. Y sabríais que el concepto de cualquier sociedad está basada en la calidad de su compasión, de su justicia, de ser justos... Pero supongo que eso es como pedir a un oso que cague en un water... Para ser una nación de cerdos me parece gracioso que no os lo comáis. Que os follen. Sentenciarme. Jesús perdonó a los bastardos, pero yo no puedo. Os odio. Odio vuestra nación. Odio vuestra gente. Y me follo a vuestros hijos e hijas... porque todos sois unos cerdos.
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- lidiaverino
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
29 Oct 2010 16:18De Paulo Coelho...
María en su habitación de hotel en Copacabana, el día que conoció al suizo:
"Todo me dice que estoy a punto de tomar una decisión equivocada, pero los errores son una manera de reaccionar.
¿Qué es lo que el mundo quiere de mi? ¿Que no corra riesgos? ¿Que vuelva al lugar del que vengo, sin valor para decirle sí a la vida?
Ya reaccioné equivocadamente cuando tenía once años y un niño me pidió un lápiz prestado; desde entonces, entendí que a veces no hay una segunda oportunidad, que es mejor aceptar los regalos que el mundo nos ofrece. Claro que es arriesgado, pero ¿será el riesgo mayor que un accidente del autobús que tardó cuarenta y ocho horas en traerme hasta aquí? Si tengo que ser fiel a alguien o a algo, en primer lugar tengo que ser fiel a mí misma. Si busco el amor verdadero, antes tengo que cansarme de los amores mediocres que encuentre. La poca experiencia de vida que tengo me ha enseñado que nadie es dueño de nada, todo es una ilusión, y eso incluye tanto los bienes materiales como los bienes espirituales. Aquel que ya perdió algo que daba por hecho (algo que ya me ha ocurrido tantas veces) al final aprende que nada le pertenece. Y si nada me pertenece, tampoco tengo que perder mi tiempo cuidando cosas que no son mías; mejor vivir como si hoy fuese el primer o el último día de mi vida."
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
01 Nov 2010 08:56"… Harriet Harmon. Me avergüenza confesarlo, pero Harriet Harmon sigue siendo, fue… el gran amor de mi vida. Tuvimos una relación muy apasionada. Yo la quería con todas mis… fuerzas y, bueno, hacíamos el amor en todas partes. Era sexualmente devoradora. Hacíamos el amor en los ascensores, entre los arbustos y… en casa de otra gente. En las fiestas nos escondíamos en el cuarto de baño y, me avergüenza confesarlo, cuando estábamos en el asiento de atrás de un coche ella, ella… nos tapaba con el abrigo y entonces, me cogía la mano de pronto y se la metía entre las piernas. Era realmente… tremenda. Y bueno, era…extremadamente, extremadamente… libidinosa. ¿Entiende lo que quiero decir? Era, era… quería hacer el amor con otras mujeres, y durante una temporada empezó a drogarse. Tomaba, rompía esa cosa que… se esnifaba en el momento de tener un…orgasmo. En fin, para mi fue… toda una educación. Yo estaba fascinado, ¿sabe?, estaba completamente loco por ella. Y bueno, al final (risitas) acabo en un Psiquiátrico. No tiene nada de graciosos, claro. Fue muy triste. Era… bueno… estupenda, pero… pero estaba como una cabra. Mire, Yo siempre he tenido… debilidad por…lo que yo llamo “Mujeres Kamikaze”… porque, ah, son… las llamo Kamikaze porque, bueno se estrellan con el avión. Son autodestructivas. Pero se estrellan contigo y tú te mueres con ellas. Pero mientras haya un reto, mientras haya muy pocas posibilidades de que la cosa resulte, o ninguna, algo se estimula en mi imaginación. Tal vez porque soy escritor. Algún elemento dramático o estético entra en juego y me siento atraído hacia esa persona. Y si hay una cierta atmósfera dramática, entonces casi al momento me enamoro de la persona, me enamoro de la situación en cierto modo. Y, la verdad, no me han ido muy bien las cosas. Nada bien que digamos…"
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- Salva Montenegro
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
02 Nov 2010 13:02Tu ojo izquierdo recibió el pinchazo. Lo sentiste -los ojos son muy sensibles- y cayó en la acera, ante tus pies, rodó como treinta centímetros, según pudiste calcular con tu ojo derecho, hacia adelante, perdió el impulso inicial de la propia caída y comenzó a detenerse lentamente. Asombrado, tuerto y horrorizado, observabas cómo perdía velocidad, pero el rodar de tu ojo por la acera de todos modos te parecía interminable, creías que el recorrido concluiría cuando tropezara con el mínimo polvillo, con cualquier cosa, con una piedrecilla o con la hoja de otoño que, aunque pudiste verla con un solo ojo, te impresionó tanto, a pesar del pánico. Sin embargo, aunque parecía que no podría vencer el obstáculo, que dejaría de rodar, como si estuviera ya cansado porque eran demasiados contratiempos para un ojo rodando por la acera, daba dos, tres vueltas más. Ya se detiene, pensabas, ya se detiene, y daba otra, la que parecía imposible. Al fin, efectivamente se detuvo y la pupila de tu ojo en la acera quedó mirando hacia la pupila de tu ojo en la cuenca. Te vino en ayuda, en instante tan trágico, tu generoso sentido del humor y le dijiste a tu ojo desafortunado: ¡qué suerte que no usamos espejuelos!, si no se hubiera caído el cristal también y ahora se interpusiera entre tú y el ojo con que te miro, el cristal caído y el cristal que me quedaría en el ojo que me queda en la cuenca. Te pareció entonces que el ojo de la acera había recibido el mensaje, que sonreía como a veces sonríen los ojos cuando están en el rostro y el corazón les envía el efecto de una profunda y estrepitosa alegría, pero recordaste el sonido de tu ojo al caer y te pusiste triste. Había sido un sonido breve y húmedo y, no obstante, de un plaff imperecedero. Eso sí preferiste olvidarlo, borrarlo. Te pusiste a imaginar, con el propósito de borrarlo, olvidarlo, ayudado por tu fantasía, hasta en esta circunstancia más poderosa que la de tus contemporáneos, cómo luciría tu ojo mirando desde la acera los ojos, ¿quién sabe si negros?, de mujer que pasara junto a él, y ambos, tu ojo caído y el de la cuenca, sonrieron nuevamente hasta que te asaltó al cerebro la posibilidad de que esa mujer también viniera con sombrilla. Entraste otra vez en el horror. ¡Nooo!, gritaste, y el hombre que leía el periódico cerca de ti y el que contaba el dinero y el que enamoraba a la muchacha, todos, te increparon, Señor, cállese, vaya a gritar a su casa. Esta reprimenda te deprimió y te auxilió, de cierta manera, para alejarte del horror, de la meditación acerca de la posibilidad de la sombrilla. La gente, pensaste, utiliza eficaces recursos para ayudar a las personas que han perdido un ojo y esto, para un individuo como tú, sensible, inteligente, informado, resultó interesante. Fue un imprevisto estímulo a tu sentido de observación. Sentido de observación, pensaste, de observación. Te pusiste contento, contento hasta la euforia, ahora podrías observarlo todo desde distintos puntos siempre que, por supuesto, mantuvieras el sosiego. Podrías observarlo todo desde abajo, con el ojo de la acera, desde arriba, con el ojo de la cuenca, pero el ojo de la acera no mostraba intención de moverse, de entornarse como antes, no mostraba entusiasmo, pero no te importó mucho. Después de todo, es mejor, pensaste, tener alternativas, opciones, en fin, la posibilidad de otro punto de vista. Te sentiste por primera vez feliz, aunque tuvieras que quedarte parado ahí, inmóvil, para toda la vida, y en tu casa se preocuparan se preguntaran por ti o cualquier amigo que pudiera pasar te preguntara ¿qué haces ahí parado, en medio de la acera? Y, después, al descubrir que te faltaba un ojo, que estabas tuerto, te dijera, como si tú no lo supieras, pues tus amigos te conocen bien, has perdido un ojo. Tu respuesta sería rotunda, pero tengo dos puntos de vista. Pensaste entonces que, si seguías envejeciendo todos los días, después de varios años, tus dos ojos, el de la acera y el de la cuenca, necesitarían espejuelos. Este imperativo te puso nervioso, te crearía complicaciones porque tú no querías mover nunca más tu ojo de donde había caído, no querías ir a un oftalmólogo con los dos y no dejarías solo al de la acera. Te pusiste triste otra vez porque los oftalmólogos, lo sabías, no serían tan generosos como para venir a ver tu ojo a la acera. De cualquier forma, pensaste, es mejor respetar el destino de este ojo mío. Si la ceguera llega, nos encontrará aquí. Esta meditación, durante la cual no tuviste en cuenta otras posibles dificultades o algunos imponderables que pudiera ocasionarte tu decisión, te permitió comenzar a recibir como una fortuna lo que para otro cualquiera hubiera sido una desgracia. Y, aunque la indiferencia de los demás no te agradaba, te tranquilizaba saber que nadie se aglomeraría junto a ti, que nadie preguntaría nada. Te sentirías sin incertidumbre, feliz, junto al muro largo de la larga acera, frente a tu ojo, como tú, desprevenido. No pensaste más en la posibilidad de que la mujer que viniera, si hubiera de venir, traería sombrilla hasta que levantaste la vista de tu ojo derecho y notaste que un hombre se acercaba, apurado, y miraba serio al ojo de la cuenca y dispuesto a pasarle por arriba a tu ojo de la acera. Por supuesto que no te apartarías y no te apartaste. No se trataba de un asunto de elegancia. Miraste, con tu ojo de la cuenca, seriamente al hombre. Se te encimó, lo empujaste por el pecho y cayó hacia atrás, de espaldas, pero cuando miraste hacia el suelo, viste que había aplastado a tu ojo de la acera, a tu otro ojo, que ya no te miraba. El hombre se levantó y huyó. Comenzó a llover nuevamente, igual que cuando te sacaron el ojo, y las personas que iban y venían comenzaron a abrir otra vez las sombrillas. Las que se acercaban por detrás no te preocupaban, pero la hilera de tres o cuatro cuadras de largo de las que se acercaban por delante, con sus abiertas sombrillas negras bajo la lluvia gris, te causaban tal pánico que no podías moverte o no se te ocurrió algo tan sencillo como ponerte de frente al muro. Sólo te inclinabas hacia un lado cuando la hilera de personas con sombrillas corría a intervalos, sin embargo casi constantemente tenías que estar inclinándote hacia abajo porque eran de distintas estaturas. Todas pasaban chorreando agua, sin mirarte, como si no estuvieras tú allí, empapado, tembloroso, bajando y subiendo tu cara de tuerto para esquivar tantas sombrillas negras, pero tú estabas allí, así, lleno de pánico, y esperabas que llegara una persona no menos apurada y se parara, se parara con su sombrilla blanca o de otro color, junto a ti, y te la brindara, te brindara su sombrilla para hablar, detenidos los dos bajo la misma sombrilla y la misma lluvia, sobre los puntos de vista diferentes y sobre las hileras, y mirarla y mirarla con el ojo que tenías en la cuenca y con el otro, que se iba en el agua por la acera.
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- Suxie
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
02 Nov 2010 15:06Selma, una mujer de cerca de 30 años:
Hola, Mayra... ¿Me reconoces? ¿Te acuerdas de mí? Soy Selma, tu hermana... ¿Me reconoces? No puede ser que no te acuerdes, mírame bien, no cierres los ojos, por favor, tienes que recordarme... Soy Selma, tu hermana mayor, la que te contaba cuentos, la que te cantaba "Yesterday", ¿te acuerdas?, que tanto te gustaba... Aún la canto a veces, cuando estoy triste. ¿Quieres que te la cante ahora, para ayudarte a recordar, a recordarme? ¿No? ¿Qué... qué quieres decir, con ese gesto? (PAUSA) Estábamos muy preocupados, tanto tiempo sin saber de ti... Yo llevo tres semanas sin ir a trabajar, sólo buscándote, ha sido horrible, pensábamos... Y ahora, esto... ¿De veras no te acuerdas de nada, ni de quién eres, ni de mí, ni de...? Mira: ¿no te dice nada esta pulsera? Me la hiciste tú, ¿te acuerdas?, en Chipre, con aquellas fibras que vendían las pescaderas... Y luego, cuando los chicos ingleses nos estuvieron siguiendo toda la tarde y yo... (PAUSA) ¿Qué te ha pasado? ¿Dónde has estado todo este tiempo? ¿Te fuiste por culpa de Toni, porque Toni me dijo que tú...? Bueno, no importa. El caso es que estás aquí, que te han encontrado, y que estás bien, y que... ¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes? ¿Te estás riendo? Mayra, por favor, hablame, dime algo, no te hagas la... Estoy segura de que me reconoces, de que sabes quién soy: Selma, tu hermana, la caníbal, ¿te acuerdas? (RÍE. CAMBIA LA VOZ) ¿De quién son estos pies que me voy a comer? ¡Hamm, hamm...! ¿Y estas orejitas tan sabrosas?... No, perdona: no te asustes... Estaba jugando, era nuestro juego, ¿recuerdas? Selma la caníbal... y Mayra, la exploradora del África misteriosa... (PAUSA) ¿Qué son esas cicatrices? ¿Cómo te las hiciste? Me han dicho que te encontraron en... en un vertedero, cerca del Carey, andando a gatas, vestida de Arlequín... o algo parecido: un traje hecho de harapos de colores. Y que llevabas una flecha, una flecha pequeña, sin quererla soltar por nada del mundo... ¿Es eso? ¿Eso que llevas ahí envuelto? ¿Me la dejas ver? Puede que sirva para ayudarte a recordar. Toni me contó que te había traído un souvenir del Brasil. No me dijo qué, pero quizás fuera una flecha... esa flecha... ¿Me la dejas ver?... No, no te preocupes: no te la iba a quitar, sólo verla... Pero no importa. (PAUSA) Eso dice el doctor: que te encontraron en el vertedero del Garey... Pero la enfermera tiene otra versión, y no sé a quién creer, es tan rara esta clínica... Quizás tú lo recuerdes, eso por lo menos: dónde te encontraron. Si me lo dices y vamos hablando de lo más reciente, quizás poquito a poco, retrocediendo, llegaremos juntas a lo que has olvidado... Por ejemplo: a tus estudios. Te gustaba tanto la Antropología... Y querías ir a Panamá, ¿te acuerdas?, incluso antes de acabar la carrera, para hacer trabajo de campo con los indios kuna... ¿Se llaman asi, kuna, los indios esos? ¿Que viven en las islas... y en el istmo, entre Colombia y Panamá? (PAUSA) ¿No te despiertan nada, esas palabras? Antropología, indios kuna, Lévi-Strauss, Colombia... ¡el profesor Ardas! ¿Te acuerdas del profesor Ardas, que te enamoraste de él en primero? Con aquel aire de aventurero... que sólo le faltaba ir a las clases con el sombrero "salacot" puesto... (RÍE. SERIA) No, perdona: era un tipo sensacional... y tú estudiabas como una loca para, que se fijara en ti. Y tanto que se fijó, ¿eh, hermanita?, que ya en tercero no paraba de encargarte trabajos extra... Dime la verdad, Mayra: ¿te lo tiraste... o todo fue un idilio intelectual? ¿No quieres decírmelo... o es que tampoco lo recuerdas? ¿Se te ha borrado todo aquello, también? ¿El profesor Ardas, y los compañeros, y la Universidad, y los...? ¿Qué pasa? ¿Por qué me miras el pecho? ¿Es el escote? No llevo tanto... ¿Esto? Es una gargantilla de la abuela... ¿Te acuerdas de la abuela? No: eras muy cría cuando murió... Pero, bueno: ¿qué les pasa a mis pechos? ¿Por qué los miras así? No hace ni un mes que me los viste, ¿recuerdas?, en la piscina del tío Víctor, por su cumpleaños... Y tampoco él nos quitaba los ojos de encima, viejo verde... Pero tú... ¿O es la blusa? ¿El color? ¿Te recuerda algo? ¿Estás empezando a...? ¿Es el color? ¿Qué colores había en tu vestido de Arlequín?
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- Versace
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
04 Nov 2010 10:36Voy de boda. El club de la comedia.
Estoy un poco fastidiao'. Acabo de recibir una invitación de boda, ya me dirán si no es para estar jodido. ¡Será posible! ¡Es que se te queda la misma cara que cuando te llega una multa! ¡Hale, a soltar pasta!
Porque hay que ver como se desbarra en las bodas. Sobre todo las mujeres, que no solo se disfrazan de paquete de caramelos, algunas hasta se ponen fiambrera en la cabeza, que las ves y dices: "¿Mamá? ¿Eres tú o el soldado Ryan?".
Lo más raro es ese bolsito diminuto que llevan todas, "¡Anda, una almeja metálica!". ¿Que llevan ahí, una compresa extraplana? Sin alas, claro, porque asomarían. Si es que es muy fuerte eso de las bodas.
Una de las cosas que mas odio de las bodas son las esperas: ¡te tiras media hora en la puerta de la iglesia con las manos sudando llenas de arroz, que cuando salen los novios, lo que les tiras es arroz a la cubana...! Ahora, que los peores son los niños, que tiran el arroz a la cara, con una mala hostia: "En el ojo, macho", le he dao' en el ojo....". Y el novio, ahí, aguantando.
Odio las bodas. Yo, en la ultima no conocía ni a la que se casaba y cuando fui a darle el beso de rigor, me tuve que presentar:
- Soy Floren, el hijo de la tía Tere, la que no se habla con el abuelo.
- Ah, encantada, gracias por venir.
Si es que da igual, la novia no se entera, va como drogada, le podría haber dicho:
- ¿Me prestas un par de kilitos para la entrada de un piso?
- Ah, encantada, gracias por venir.
O:
- Soy el violador del Ensanche, vengo a enseñarte el pito.
Ella hubiera dicho igualmente:
- Encantada, gracias por venir.
Lo que mas odio de las bodas en el momento del traslado al banquete. Tu madre te coloca a tus tías, pero como tu coche es de dos puertas, las tienes que meter a empujones. El vestido se les sube a las caderas y van todo el camino enseñando la faja. Pero a ellas todo les hace gracia:
- Nene, sube la ventanilla, uuuhh, ji, ji, ji, que me despeino, y sigue, sigue al tio Juan, que se sabe el camino, uuhhh, ji, ji, ji.
¡Ji,ji! ¡Hala, fila de doce coches, tocando la bocina! Y como el primero se pase un semáforo... ¡emergencia, emergencia! Todo Dios sacando el móvil:
- Atención, hemos girado a la izquierda, veis al tío Juan, egggg. Nosotros estamos dando vueltas a la rotonda, eggggg, cogiendo inercia, egggg, me copias, me copias... Pato rojo a pato azul, hemos perdido al tío Juan, tío Juan contesta, cambio, eggggg.
Da igual, es un desastre. Cuando llegas, el tío Juan lleva dos horas sentado y encima te dice:
- ¿Dónde os habéis metido, joder?
Lo único que esta bien organizado en las bodas es el reparto de los idiotas: ponen uno en cada mesa. Pero el resto es un descontrol: están entrando la tarta y a tu mesa aun no han llevado el chuletón. Yo siempre me he preguntado porque cortan la carta con un sable, ¿que sentido tiene? Como no sea por tener un arma a mano para cuando entren los de la tuna...
¿Y que me dicen del vídeo? Se acerca el de la cámara y todo el mundo se cree que esta en El Semáforo: el idiota se pone una servilleta en la cabeza, el tío Juan canta la jota de siempre y una de las tías llora:
- Hijos míos, que os queráis mucho y os respetéis siempre...
¡Hombre, por favor! ¿Esto es lo que pasa el día mas feliz de tu vida?
¡Es todo muy fuerte! Porque después llegan las mujeres con peladillas envueltas en un trozo de tul y paquetes de cigarrillos gritando:
- Fúmate uno mujer, que estamos de boda.
Y de pronto te encuentras a tu vieja echando humo por la nariz como si fuera una vaporeta.
A nosotros, en cuanto nos descuidamos, nos colocan un puro. Yo, a la tercera calada, empiezo a ponerme blanco y lo tiro.
Pero allí están los vigilantes de puros, tan atentos ellos:
- ¿Ya te has fumado el puro? ¡Dale otro al chaval y una copa de coñac, pa' que se haga un hombre!
Un hombre, un hombre... ¡hombre, no me jodas!
¡Y el baile! Eso es lo mas fuerte. Lo peor es cuando el tío de la novia la saca a bailar un pasodoble. El tío va to resudao' con la camisa pegada al cuerpo, le planta la manaza en la espalda, le sube el vestido medio metro y canturrea mordiendo el puro:
- La 'ente 'anta con ardor que 'iva España, nana na nana nana na, y España es la mejor, tara ran tan taran tara ro.
Lo que menos entiendo es por que los novios pasan de mesa en mesa preguntando:
- ¿Que tal? ¿Habéis comido bien?
A ti te dan ganas de decirles:
- Pues no, la comida era una mierda, y no he dejado de soltar pasta entre la corbata, la liga y la tuna... ¡Y encima me habéis puesto al lado del bafle!
Pero no, les dices que todo ha estado perfecto. Y así, con una mentira, los novios comienzan su vida de casados. Claro que no será la única... En fin, ¡que vivan los novios, pero a mi que no me inviten a mas bodas!
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- Patricia de León
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
04 Nov 2010 10:41El abogado defensor Atticus Finch (Gregory Peck) poniendo las cosas en su sitio con la gente de su pueblo en "Matar a un ruiseñor"
Empezaré diciendo que este caso no debería haberse traído a un tribunal desde el momento en que la acusación no ha presentado ninguna prueba médica de que el delito que se imputa a Tom Robinson se hubiera consumado. La oposición solo se apoya en el testimonio de los dos presuntos perjudicados cuyas declaraciones no solo han dado lugar a serias dudas durante sus declaraciones sino que han sido absolutamente desmentidas por el acusado. Existe la prueba circunstancial que demuestra que Mayella Ewell fue golpeada salvajemente por una persona que usa casi exclusivamente la mano izquierda, y Tom Robinson que hoy se sienta en el banquillo para prestar juramento ha tenido que emplear su única mano útil, la derecha.
Yo no siento sino compasión y muy sincera por la principal testigo de la señor fiscal. Ella es víctima de una cruel pobreza e ignorancia, pero, mi compasión, no puede llegar nunca hasta el extremo de consentirle poner en juego la vida de un hombre, que es en realidad lo que ella ha hecho para tratar de ocultar su propia culpabilidad. Si, culpabilidad he dicho, porque fue el hecho de sentirse culpable, si señores, lo que la impulsó a esa acusación. Ella no ha cometido un crimen, nada más a infringido un viejo código del honor que aún subxiste actualmente, un código tan severo que a todo aquel que lo infringe lo alejamos de nuestro lado como indigno de convivir con nosotros. Por eso tenía que destruir la prueba de su grave falta. Pero, ¿cual era en rigor la prueba de la mencionada falta? Tom Robinson, un ser humano señores. Había que quitar a Tom Robinson de en medio (hace un movimiento con las manos), barrerlo. Tom Robinson constituye el recuerdo constante de lo que ella habí hecho. ¿Y que era lo que había hecho? Había tentado a un negro. Ella era blanca y había incitado a un negro. Hizo una cosa que en nuestra sociedad es algo imperdonable. Besar a un hombre negro. No se trataba de un viejo; sino de un negro joven fuerte y vigoroso. No le importó ese código del honor antes de inflingirlo, pero después hayo vergonzoso su comportamiento. Los testigos de la acusación, excetuando al Sheriff del condado de Macon, se han presentado ante ustedes señores del jurado con la cínica confianza de que su testimonio no se pondría en duda. Confiaban en que ustedes señores, estarían de acuerdo con ellos en la suposición, en la indigna suposición, de que todos los negros mienten. De que en el fondo todos los negros son seres inmorales, de que nadie se puede fiar nunca de los negros cuando se hayan cerca de nuestras mujeres, suposición que solo puede brotar de mentes como las de esas personas y que no es ni más ni menos que una mentira insensata. Una mentira que no es necesario demostrar a ustedes. No obstante, a un negro humilde y respetable, porque ha tenido la incalificable osadía de sentir compasión de una mujer blanca no se le puede aceptar su palabra contra la de dos seres de nuestra raza. El acusado no es culpable en modo alguno, en cambio hay otra persona en esta sala que sí lo es.
Bien señores, en este país, los tribunales tienen que ser de una gran equidad y para ellos todos los individuos han nacido iguales. No soy un iluso que crea firmemente en la integridad de nuestros tribunales y en el sistema del jurado. No me parece lo ideal pero es una realidad a la que no queda más remedio que sujetarse. Pero ahora confío en que ustedes señores examinarán, sin prejuicios de ninguna clase, los testimonios que han escuchado y su decisión devolverá a este hombre al seno de su familia. En el nombre de Dios, cumplan con su deber. En el nombre de Dios, den crédito a Tom Robinson.
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- Airee
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
08 Nov 2010 10:50De "Princesas", de Fernando Leon de Aranoa:
Caye: Hay un día, ya verás. Un día que es la ostia. Ese día todo es bueno. Ves a la gente que quieres ver, comes la comida que más te gusta y todo lo que te pasa ese día es lo que tu quieres que te pase. Si pones la radio, la música que suena es tu canción favorita, y si vas a la tele ese día, por ejemplo, a un concurso, lo ganas todo: el dinero, los viajes... fíjate bien lo que te digo: todo. Pasa sólo una vez en la vida, por eso hay que estar muy atenta, no sea que se te pase. Es como un desvío, como cuando vas por una carretera y hay un desvio hacia otro sitio, pero a lo mejor vas hablando por el movil, o estas discutiendo o pensando en lo que sea y no te das cuenta y se te pasa, y la jodiste porque ya no puedes volver atras. Pues ese día es lo mismo: un desvio. Y es muy importante, porque puedes elegir por donde va a seguir todo: si por ese camino que es nuevo, o no. Por eso tenemos que estar muy atentas, Zule, muy atentas, porque hay muy pocas cosas buenas y si encima se te pasan porque estas hablando por el movil, sería una mierda.
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- Matías
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
09 Nov 2010 14:55Atracador:
¿Quieres saber cómo lo hago?. Pues digo: "Buenos días, señoras y señores, esto es un robo". Entonces me planto allí en medio y grito: "Señoras, señores, a ver quién se gana el premio a la sangre fría. Y dice el apostol: todo el mundo al suelo. Bien. No pierdan la cabeza y no perderán la cabeza. Usted, señora, sí, usted hará los honores. Meta ese dinero en la bolsa y tendrá algo interesante que contar a sus amigos. Sino, la cubrirán con una sábana. Usted elige. Y ahora al suelo. Señores, gracias a todos por su colaboración. Quédense en el suelo hasta que me haya ido. Y buenos días". Así es como lo hago...
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- Juan Carles
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
13 Nov 2010 12:31GLENGARRY GLEN ROSS, de David Mamet
Encargado de "Look and Find":
Prestadme atención un momento y dejad de hablar sobre lo que estéis hablando; de las ventas que no habéis hecho, que si algún hijo de puta ahora no quiere invertir en tierras…. Escuchad, vamos a hablar de algo importante.
¡Deja ese café! El café es solo para los del departamento de gestión. ¿Pensáis que os estoy tomando el pelo, no? Pues NO, vengo de la central de "Look and Find". Estoy aquí por una cuestión de "caridad".
Tengo dos noticias que daros, amigos; la buena es que estáis despedidos, la mala es que tenéis, ¡todos tenéis!, sólo una semana para reconquistar vuestros puestos de trabajo contando con esta noche, empezando por una cita de ventas esta noche.
¡AH! Ahora si que he conseguido llamar vuestra atención. ¡¡¡Bieen!!! Estamos añadiendo algo al concurso de ventas mensual. Como sabéis el 1º premio es un Cadillac. ¡Alguien quiere ver el 2º premio? Es un juego de cuchillos. El 3º premio es el despido. Lo veis claro, ¿no?. No tiene gracia ahora, ¿verdad? "Look and find" os pasa contactos y encima os paga muy bien. Os conseguimos nombre para que les vendáis pero no podéis vender los contactos porque os los proporcionamos nosotros. Y aún así no vendéis una mierda. Sois una mierda, así que apretaos bien los machos…porque vais a iros de la empresa.
Nos acusáis de que los contactos son flojos. Vosotros si que sois flojos. Llevo en este negocio 15 años.. ¿Quieres saber cual es mi nombre? ¡Qué te den por el culo! Ese es mi nombre. ¿Y sabes por qué, señor? Porque tú has venido aquí en un ford fiesta y yo en un BMW de 90.000 dolares. Ese es mi nombre y el tuyo es “yo quiero”. Tú no puedes jugar a este juego de hombres. No eres capaz de cerrar ni una sola venta así que vete a casa y cuéntale tus problemas a tu chica. Sólo una cosa cuenta en esta vida: Conseguir que los clientes firmen en la línea de puntitos.
¿Veis este reloj? ¿Lo veis? Este reloj cuesta mas que tu casa. Yo gané 400.000 dolares el año pasado. ¿Y vosotros? ¿Cuánto dinero habéis hecho vosotros? Veis amigos, yo soy esto que veis y vosotros sois nada. ¿Que sois buena gente….? Me importa una cagada que seáis buena gente. ¿Buenos padres? Es muy bonito. Id a vuestra casa y jugad con los niños. Pero si queréis trabajar aquí tenéis que vender.
¿Creéis que es un abuso? Os digo, ¿¿¿si creéis que es un abuso??? Hijos de puta. Cabrearos pero sabéis lo que se necesita para vender propiedades. Se necesitan un par de cojones para esto. El dinero está fuera. Id y cogerlo. Es vuestro, queréis tener una cita y cerrar un negocio, ¿no? Pues hacedlo, porque sino vais a tener que ser mis limpiabotas y entonces sabréis que es lo que estoy queriendo decir. Una pandilla de perdedores sentados en un bar diciendo, “Oh, sí… yo era agente inmobiliario. Es un oficio duro", ¿no? Esto es lo que sois. Una pandilla de perdedores.
¡Me gustaría desearos suerte pero no me gustaría saber lo que haríais si la tuvierais! Y ahora contestadme a una pregunta, amigos. ¿Por qué estoy aquí? He venido porque "Look and Find" me lo han pedido, me lo pidieron como favor. Y el único favor que os puedo hacer a vosotros es que sigáis mi consejo. Moved el culo y despedíos vosotros mismos. ¿Sabes porqué? Porque un perdedor es un perdedor.
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- Milene
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
15 Nov 2010 10:30Mi mamá era una fanática de los baños públicos. De chiquita me llevaba al baño, me enseñaba a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza.
Finalmente me instruía: “Nunca, nunca te sientes en un baño publico” Y luego me mostraba “la posición” que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza. Eso fue hace mucho tiempo. Pero aun hoy en nuestros años más maduros, “la posición” es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está que revienta.
Cuando “tienes que ir” a un baño público, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar que los calzones de Brad Pitt están a la venta y a mitad de precio. Así que esperas pacientemente y sonríes amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando las piernas.
Finalmente te toca tu turno. Verificas cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo. Entras y te das cuenta que el picaporte no funciona (nunca funciona); no importa…
Cuelgas tu bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho (nunca hay gancho), te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnuca la correa que te colgaste al cuello, porque el bolso está lleno de mierdas que fuiste tirando adentro –la mayoría de las cuales no usas, pero que las tienes por si acaso-.
Pero volviendo a la puerta… como no tenía picaporte, solo tienes la opción de sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas las bragas y tomas “la posición”… Alivio…… AAhhhhhh….. Mas alivio… Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar….
Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubriste con papel, así que te quedas en “la posición” mientras tus piernas tiemblan tan fuerte que registrarían 8 en la escala de Richter, sin contar la salpicada finiiiiiita del chorro se que pega en la loza y que ¡¡¡te moja hasta las medias!!! ¡¡¡que seguramente se va a notar!!!
Para alejar tu mente de esa desgracia, buscas el rollo de papel higiénico, peroooo, joooooder…! el rollo esta vacío…!. Tus piernas tiemblan cada vez más. Recuerdas el pedacito de papel con el que te limpiaste hace un rato la nariz. Eso tendrá que ser suficiente. Lo arrugas de la manera más esponjada posible. Pero es más pequeño que la uña de tu dedo y encima todavía esta mojado de moco…
En eso, alguien empuja la puerta de tu baño y como el cerrojo no funciona recibes tremendo viandazo en la cabeza. Les gritas caliente:¡¡¡ OCUPADOOOO !!!”, mientras continúas empujando la puerta con tu mano libre y el pedacito de kleenex que tenías en la mano se te cae exactamente en un charquito que hay en el suelo y no estás segura si es agua o meao…. y te vas de espalda y te caes sentada en el inodoro.
Te levantas rápidamente, pero ya es demasiado tarde, tu culo ya entró en contacto con todos los gérmenes y formas de vida del asiento porque TU nunca lo cubriste con papel higiénico, que de todos modos no había, aún cuando hubieras tenido tiempo de hacerlo.
Sin contar el golpe en la cabeza, el desnuque con la correa del bolso, la salpicada del chorro en las piernas y en las medias, la que te conté, que todavía esta mojada… el recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima de ti, si supiera; porque su culo nunca toco el asiento de un baño publico, porque francamente, “tu no sabes qué clase de enfermedades podrías agarrar ahí”.
Pero la debacle no termina ahí… ahora el sensor automático del baño está tan confundido que suelta el agua como si fuera una fuente y manda todo al colector con tal fuerza que te tienes que agarrar del tubo que sostiene el papel de baño (cuando hay) por miedo a que te vaya a chupar y vayas a aparecer en la China.
Aquí es cuando finalmente te rindes. Estás empapada por el agua que salió del baño como fuente. Estás exhausta. Tratas de limpiarte con un celofán de uno chicles Adams; luego sales inconspicuamente al lavamanos. No sabes cómo funcionan con los sensores automáticos así que te limpias las manos con saliva, te las secas con una toalla de papel y sales pasando junto a la línea de mujeres que aun están esperando con las piernas cruzadas y en estos momentos eres incapaz de sonreír cortésmente.
Un alma caritativa al final de la línea te dice que vas arrastrando un trozo de papel higiénico (pegado a tu zapato) ¡¡ del largo del río Mississippi…!!…Arrancas el papel del zapato, lo depositas rudamente en la mano del alma caritativa que te dijo que lo traías pegado y le dicessuavemente: ¡¡¡ Toma… puedes necesitarlo…!!!” y sales.
En este momento ves a tu chico que ha entrado, usado y salido del baño de hombres y que tuvo tiempo de sobra para leer Guerra y Paz mientras te esperaba. “¿Por qué tardaste tanto?” te pregunta azorado. Aquí es cuando le das una patada en los huevos y lo mandas a tomar por el culo.
Esto esta dedicado a las mujeres de todas partes que han tenido que usar un baño público.
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- Remedios Pachón
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
20 Dic 2010 19:49Una mujer, sola, empieza a ensayar el discurso que piensa decirle a su marido cuando vuelva. Se supone que él está sentado en una silla determinada:
Sí, me marcho ahora, Fritz. Tal vez haya esperado demasiado, tienes que disculparme, pero...
(se detiene, reflexiona y vuelve a comenzar de otro modo)
Fritz, no debes retenerme, no puedes... Es evidente que te hundiría, lo sé, no eres cobarde, no tienes miedo a la policia, pero hay cosas peores. No te llevarána un campo de concentración, pero mañana o pasado mañana no te dejarán ir a la clínica, y tu no dirás nada pero te pondrás enfermo. No quiero verte sentado aquí, ojeando revistas, y si me voy es puro egoismo por mi parte, nada más. No digas nada...
(vuelve a interrumpirse, comienza otra vez por el principio)
¡No digas que no has cambiado, porque no es verdad! La semana pasada dijiste, de forma totalmente objetiva, que el porcentaje de científicos judíos no es tan alto. Siempre se empieza por la objetividad, y ¿por qué me dices ahora continuamente que nunca he sido tan nacionalista judía como ahora? Claro que lo soy. El nacionalismo se contagia. ¡Ay, Fritz, qué nos ha pasado!
(Vuelve a interrumpirse. Comienza otra vez desde el principio)
No te he dicho que quería irme, que me quiero ir desde hace tiempo, porque no puedo hablar cuando te miro, Fritz. Me parece entonces tan inutil hablar...Todo está ya decidido. ¿Qué les ha pasado realmente? ¿Qué queren realmente? ¿Qué les he hecho? Nunca me he metido en política. ¿Acaso estaba en favor de Thälmann?. Soy una de esas mujeres burguesas que tienen criados y, de pronto, resulta que solo pueden tenerlos las mujeres rubias. En los últimos tiempos he pensado a menudo que hace años me dijiste que había personas que valían y otras que valían menos, y unas tenían derecho a la insulina si tenían diabetes y otras no. ¡Y yo estaba de acuerdo! ¡Estúpida! Ahora han hecho una clasificación de esas, y resulta que yo pertenezco a las que no valen nada. Me está bien empleado.
(Vuelve a interrumpirse. Comienza otra vez desde el principio).
Sí, estoy haciendo las maletas. No finjas que no habías notado nada en los últimos días. Fritz, yo lo acepto todo, salvo que en la última hora que nos queda no nos miremos a la cara. No deben conseguir eso esos mentirosos que nos obligan a todos a mentir. Hace diez años, cuando alguien me dijo que no se notaba que yo fuera judía, tu dijiste enseguida: "claro que se ve". Y eso me alegró. Aquello era evidente. Entonces, ¿por qué andarse con rodeos?. Estoy haciendo el equipaje porque, si no, te quitarán el puesto de jefe de sala. Y porque en la clínica te niegan ya el saludo y porque por las noches no puedes dormir. No quiero que me digas que no me vaya. Y me doy prisa porque no quiero oirte decir que me vaya. Es una cuestión de tiempo. Solo dura cierto tiempo, como los guantes. Los hay buenos, que duran mucho. Pero no duran eternamente. Además, no estoy enfadada. Bueno, si, lo estoy. ¿Por qué tengo que comprenderlo todo? ¿Qué hay de malo en la forma de mi nariz o en el color de mi pelo? Tengo que marcharme de la ciudad donde nací para que no tengan que darme mi mantequilla. ¿Qué clase de hombres sois?. ¡Sí, también tu!. Inventais la teoría de los cuantos y la cirugía del pulmon pero no os dejan tener a la mujer que quereis tener. ¡Respiración artificial, y el mejor ruso es el ruso muerto! ¡Sois monstruos o lacayos de monstruos! Sí, por mi parte es poco razonable pero ¿de qué sirve ser razonable en un mundo así? Tu estas ahí, viendo como tu mujer hace el equipaje, y no dices nada. ¿Las paredes oyen,no? Pero vosotros no decís nada. Unos escuchan, otros guardan silencio. Maldita sea. Yo tambien debería guardar silencio. Si te quisiera, guardaría silencio. Y te quiero realmente. Dame esa ropa de ahí. Es una ropa interior muy seductora. La necesitaré. Tengo 36 años, no son muchos, pero no puedo permitirme experimentar. En mi próximo pais, las cosas tendrán que ser diferentes. El próximo hombre que tenga,m tendrá derecho a conservarme. Y no me digas que me mandarás dinero, porque sabes que no puedes hacerlo. Y tampoco tienes que hacer como si solo se tratase de cuatro semanas. Esto no durará solo cuatro semanas. Tu lo sabes y yo tambien. Entonces no digas: "al fin y al cabo, solo son unas semanas", mientras me das el abrigo de piel que no necesitaré hasta el invierno. Y no digas que es una desgracia. Digamos que es una vergüenza.¡Ay fritz!
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- quore
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Re: EL HILO DE LOS MONÓLOGOS
18 Ene 2011 10:44He venido aquí, a este café de la estación. Es la una, a las cuatro tomo el primer tren. Miro a través de las vidrieras a los viajeros que salen con los paquetes colgados en la mano o bajo el brazo... los sigo con la mirada hasta que se pierden de vista... imaginándome... ¡Ah! ¡cuantas cosas me imagino! No puede usted hacerse una idea. No dar un momento de descanso a la imaginación, adherirse con ella a la vida de los demás... pero no de la gente que conozco. No, no. ¡Con esa no podría! ¡Siento un fastidio, ¡si usted supiera! Verdadera náusea. ¡A la vida de los extraños, en torno de la cual mi imaginación puede trabajar libremente, pero no a capricho, sino más bien teniendo en cuenta las mejores apariencias descubiertas, en éste o en aquel! ¡Y si supiera usted cómo trabajo, y hasta dónde consigo penetrar! Veo la casa de éste o del otro, vivo en ella, me siento allí como en la mía, hasta percibir ese aliento particular que tiene cada casa, la de usted, la mía, pero... en la nuestra..., nosotros ya no lo notamos, porque es el mismo aliento de nuestra vida. ¿Me explico? ¡Ah! veo que usted asiente... Necesito aferrarme con la imaginación a la vida de los demás, pero así, sin placer, sin interesarme siquiera... Más bien... para sentir su fastidio, para juzgar la vida tonta y vana, de modo que a nadie pueda importarle acabar. Y esto es fácil de demostrar, ¿sabe?, con pruebas y ejemplos continuos, implacablemente en nosotros mismos. Porque el deseo de vivir no sabemos de qué está hecho... pero... está ahí, ahí. Lo sentimos todos aquí, en la garganta, como una angustia que no se satisface nunca, no puede satisfacerse nunca porque la vida, en el mismo acto de vivir, es siempre tan voraz de sí misma, que no se deja saborear. El sabor está en el pasado que nos queda vivo dentro. El deseo de vivir nos viene de eso, de los recuerdos que nos tienen atados. Pero, ¿atados a qué?, a esta tontería... a este disgusto... a tantas ilusiones estúpidas... ocupaciones insulsas... si, si. Esto que ahora, aquí, es una tontería, esto que ahora, aquí, es un aburrimiento, y hasta podemos decir, esto que ahora nos parece una desventura... sí señor... a la distancia de cuatro, cinco, diez años, ¡quién sabe qué sabor tendrá... qué gusto tendrán las lágrimas de ahora! Y la vida. Al solo pensamiento de perderla... especialmente cuando se sabe que es cuestión de días... ¡Mire!... ¿Ve usted allí? Allí en aquella esquina... ¿ve usted aquella sombra de mujer? ¡Mire! ¡Ya se escondió!
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