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Hay un texto que deberías leer si te estás planteando pagar por un taller con un director o directora de casting. Se titula "¿Es ético pagar a directores de casting para trabajar?", lo firman Assumpta Serna, Scott Cleverdon y Jessica Simms, y está publicado en la web de la Escuela Assumpta Serna.
Es lo más riguroso que se ha escrito sobre este asunto en español, y no lo decimos por cortesía.
No se queda en la indignación. Explica la ley Krekorian de California, que desde 2010 tipifica como delito cobrar a un actor por formación que se presente como vía para conseguir empleo. Recoge las pautas de la asociación estadounidense de directores de casting, que prohíben expresamente quedarse con el material del alumno. Y señala algo que aquí casi nadie menciona: el artículo 17 del Estatuto de los Trabajadores prohíbe cobrar una cantidad por participar en un proceso de selección, porque supone una discriminación en el acceso al empleo. Es denunciable ante la Inspección de Trabajo.
Puedes leerlo entero aquí: ¿Es ético pagar a directores de casting para trabajar?
Nosotros no podemos aportar leyes ni experiencia docente. Podemos aportar otra cosa, y es lo que sigue.
Durante muchos años, esta web vendió espacios publicitarios a escuelas y a centros de formación. Eso significa que tenemos registro de quién se anunciaba, con qué y cuándo. Y ese registro cuenta una historia bastante clara.
Al principio, prácticamente todo lo que se anunciaba eran escuelas. Cursos de interpretación, de verso, de cámara, de voz. No todas eran buenas, ni mucho menos, y algunos de los mejores profesores ni siquiera tenían centro propio: alquilaban una sala y daban clase allí. Pero lo que se vendía era formación, y quien la impartía se presentaba como docente.
La excepción venía de fuera. Uno o dos directores de casting estadounidenses viajaban a España una o dos veces al año, anunciaban su taller como una clase magistral, lo llenaban y se volvían. Eran los únicos que vendían un curso apoyándose en su condición de director de casting.
Después llegó la imitación. Algunos directores de casting españoles reprodujeron la fórmula a menor escala. Debió de funcionarles, porque en pocos años pasaron de ser una rareza a ser la norma.
Y hoy el panorama está invertido. Cuesta encontrar una escuela cuya oferta no incluya algún taller impartido por un director o directora de casting. Las que sostienen un programa puramente formativo son las que ya tenían nombre propio desde hace décadas.
En veinte años, lo que era la excepción importada se convirtió en el producto principal.
Aquí está la otra mitad, y es la incómoda.
A nuestro buzón de correos llegan cada día emails como estos:
"Quiero ser actriz. Si me dais una oportunidad, haré lo que me pidáis."
"Mis amigos dicen que tengo mucha gracia. ¿Podéis darme un papel en alguna serie de Netflix?"
No son casos aislados ni llegan una vez al mes. Llegan a diario, desde hace años. A veces con fotografías que nadie ha pedido, con indumentaria bastante inapropiada, o incluso sin eso (selfies de cuarto de baño), que directamente enviamos a la papelera. Y a veces —esto es lo que más nos preocupa— de menores que escriben por su cuenta, imitando lo que ven hacer a adultos en redes, y a quienes respondemos siempre lo mismo: que sean sus padres o tutores quienes se dirijan a nosotros. Casi nunca lo hacen.
Lo que tienen en común esos mensajes no es falta de inteligencia. Es un desconocimiento casi total de cómo funciona esto. Gente convencida de que existe una puerta, de que alguien tiene la llave, y de que basta con encontrar a esa persona.
Y ahí está el problema de fondo: cuando miles de personas creen que existe esa puerta, aparece quien está dispuesto a vender la llave. No solo talleres. También escuelas montadas por quien tiene dos créditos y ninguna experiencia docente, fotógrafos, montadores de videobooks y toda clase de servicios que prometen acercarte a algo.
El taller con director de casting es el producto estrella de ese mercado por un motivo simple: es el único que parece venir directamente de quien decide.
Aunque te recomendamos una lectura íntegra del artículo, puesto que todos los detalles desarrollados en él son fundamentales, dejamos una breve exposición de los puntos clave que se tratan allí:
1. El marco legal en Hollywood (La Ley Krekorian)
2. La situación legal y práctica en España
3. Consecuencias profesionales para los Actores
4. Iniciativas para el cambio
El artículo original, con toda su documentación legal y sus referencias, está en la web de la Escuela Assumpta Serna: ¿Es ético pagar a directores de casting para trabajar?
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